El comprar se va a acabar: inflación al 2.6% y subyacente al 6.1%

Carrito de supermercado con etiquetas de precio, con la inflación al 2,6% y la subyacente al 6% de fondo

Inflación al 2,6% con la cesta de la compra un 10% más cara​

La inflación general se quedó en el 2,6%. La subyacente, la que deja fuera energía y alimentos frescos y se supone que mide la tendencia de fondo, sigue en el 6%. Con el Gobierno en funciones, el departamento que dirige Nadia Calviño celebró el dato con una frase que se ha convertido en el detonante de toda la conversación: «Esto favorece la competitividad de las empresas españolas, la ganancia de cuota de mercado y el aumento del poder adquisitivo de los salarios». Con la cesta de la compra encareciéndose por encima del 10% interanual, el comunicado sonó a chiste.

¿Por qué la compra sube un 10% si el IPC está en el 2,6%?​

Porque el índice general se apoya en partidas que ahora tiran hacia abajo —la energía, sobre todo— mientras los alimentos sostienen subidas de dos dígitos. Según un cálculo que circula en el debate, entre enero de 2019 y julio de 2023 el índice de alimentación acumula un 31% de encarecimiento, y la cesta del súper sigue por encima del 10% interanual. El café ya cuesta 1,50 euros. Dos raciones de bravas y un mosto: 7,50 euros. No hace tanto, tres raciones, dos mostos y un marianito salían por 8 euros.

El cuadro lo completan el aceite de oliva a 15 euros el litro, la gasolina a 1,90 y una vuelta al colegio de entre 300 y 500 euros por alumno. La sospecha de que el indicador oficial se queda corto no es nueva: los participantes apuntan que el café se mide dentro de restauración y la comida procesada dentro de alimentación, así que el precio de la barra se reparte entre partidas distintas y el golpe se difumina. Nada de eso evita que el cliente lo pague entero.

La vía incómoda: dejar que la inflación licue la deuda pública​

Con la subyacente en el 6%, hay quien defiende que la inflación no es solo un efecto colateral, sino la política económica real. El razonamiento: con la deuda pública donde está, un ciclo prolongado de precios altos reduce su peso sobre el PIB sin necesidad de un ajuste declarado. El escenario alternativo —recortar pensiones, plantillas, subvenciones y ayudas hasta generar superávit y devolverla— se parece demasiado a lo que ocurrió en Grecia. Se asume el precio: empobrecer a todos un poco para que el Estado no quiebre.

El problema es el reparto. La inflación diluye la deuda, pero también los salarios, los ahorros y toda renta que no se revise al alza. Quien vive de una nómina privada paga la fiesta dos veces; el que tiene dinero parado en el banco, también. Para los que cobran del sector público, en cambio, el golpe llega con retraso y con red.

Pensiones, funcionarios y el IRPF que nadie deflacta​

Los empleados públicos tienen por delante una subida del 2% para 2024. Las pensiones se revalorizan con el IPC y, según los cálculos que se manejan en el debate, acumulan cerca de un 12% de subida desde 2015; la prevista para 2024 ronda el 2,5% y el retorno vía IRPF se lleva otro pellizco. El resto de asalariados no tiene ese mecanismo automático.

De ahí sale el dato que más se repite: hay quien sostiene que, en términos reales, los trabajadores son alrededor de un 20% más pobres que hace veinte años, con las tarifas del IRPF sin deflactar, las cotizaciones al alza y una colección creciente de tasas. Cuando el sueldo sube menos que el índice, la pérdida no aparece en ninguna nómina. Aparece en la cesta.

El tercio de la población que sí gasta​

Frente a ese cuadro, hay una realidad que descoloca: se sostiene que en torno al 30% de la población mantiene capacidad de gasto. Uno de cada tres coches nuevos se mueve en la franja de 30.000 a 60.000 euros. Las terrazas siguen llenas y los padres siguen comprando los libros. El caso extremo que se cita: un matrimonio con dos pensiones máximas de 2.300 euros por catorce pagas, siete u ocho alquileres, dividendos de las empresas en las que trabajaron y la casa pagada, lo que suma unos 15.000 euros al mes.

No es la media. Pero explica por qué el consumo no se hunde, por qué la sensación de crisis convive con reservas en los restaurantes y por qué dos personas pueden mirar el mismo 2,6% y ver cosas opuestas.

El punto donde el análisis se atasca es siempre el mismo: si la inflación sirve para reducir deuda, no está claro cuánto tiempo puede sostenerse antes de que la capacidad de gasto se rompa, ni a quién le toca el turno cuando eso pase.

La subyacente en el 6% dice que el problema es más pegajoso que el titular. Y con esa cifra en la mano, la cuesta de septiembre no tiene pinta de moderarse.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Con una subyacente del 6 por ciento nos queda inflación para rato, y voy a decir una cosa está es necesaria porque si no es imposible reducir la deuda pública del gobierno a niveles razonables»
— unmindundi · inflación para reducir deuda
«En términos reales somos un 20% más pobres que hace 20 años. Y salvo a los pensionistas, que les han subido el sueldo lo mismo que el IPC, al resto de currantes nos han bajado el sueldo en términos reales»
— Gonzalor · pérdida de poder adquisitivo
«el 30% de la población tiene pasta, solo hay que ver que 1 de cada 3 coches es nuevo en rango 30000-60000eur»
— aventurero artritico · consumo de rentas altas
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
El IPC oficial está maquillado45%
La subyacente revela el problema real25%
Conviene inflación para licuar la deuda20%
Hay que recortar gasto público15%
📈 EN CIFRASInflación oficial frente a la cesta de la compra
IPC general: 2,6 %IPC general2,6 %Alimentación interanual: 10 %Alimentación interanual10 %Alimentación desde 2019: 31 %Alimentación desde 201931 %
Cifras tal como se citan en el hilo; no son una fuente oficial.
Ver los datos
IPC general2,6 %
Alimentación interanual10 %
Alimentación desde 201931 %
📌 DATOS
La inflación general se sitúa en el 2,6% y la subyacente en el 6%
La cesta de la compra se encarece por encima del 10% interanual
El aceite de oliva a 15 euros el litro y la gasolina a 1,90 euros
La vuelta al colegio cuesta entre 300 y 500 euros por alumno
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué es la inflación subyacente?
Es el índice que se calcula dejando fuera los componentes más volátiles, la energía entre ellos, para intentar leer la tendencia de fondo de los precios. La discusión está en su utilidad: en el debate se apunta que cuando la energía tiraba al alza servía para apartarla del relato, y ahora que tira a la baja el índice general baja mucho más rápido que la subyacente, que sigue en el 6%.
📅 EVOLUCIÓN
Enero 2019 Arranca el periodo de referencia del índice de precios de alimentación
Julio 2023 La alimentación acumula un 31% de subida desde enero de 2019
Diciembre El aceite de oliva se sitúa en 15 euros por litro y la gasolina en 1,90 euros
Septiembre La vuelta al colegio deja un gasto de entre 300 y 500 euros por alumno
2024 Subida del 2% para los empleados públicos y revalorización de pensiones en torno al 2,5%
🔗 FUENTES
elEconomista ↗
Dato de inflación y subyacente que abre la discusión
20minutos ↗
Encarecimiento de la cesta de la compra por encima del 10%
▶ VÍDEOS
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El desglose de precios de barra: del café a 1,50 euros a las 3 raciones, 2 mostos y un marianito por 8 euros de hace unos años
✓El caso concreto de rentas altas que se cita para explicar por qué el consumo no cae: 15.000 euros al mes entre pensiones, alquileres y dividendos
✓El argumento incómodo de que la inflación es la vía para reducir deuda pública sin un ajuste tipo Grecia, con su coste sobre salarios y ahorros
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