Explosiones en Bielorrusia y el refugio de Mariupol aguanta
La noche del 16 al 17 de marzo se llena de ruidos raros en Bielorrusia. Vecinos de Baranovichi, Luninets, Stolin, Slutsk, Kletsk, Gantsevichi, Pinsk y Zhlobin cuentan que tiemblan las ventanas. Y el hilo se parte en cuatro a la hora de decidir quién ha disparado y contra qué. En paralelo llega la primera noticia que rebaja el desastre del teatro de Mariupol: el refugio del teatro de Mariupol aguanta y sale gente con vida.
Qué se ha sabido
Un tuit cifra en unos
30 los aviones de combate, de transporte y helicópteros que se elevan desde los aeródromos bielorrusos de Baranovichi, Gomel, Lida y Luninets. Desde Kiev apuntalan la versión del ataque ruso: los cohetes habrían ido a parar a la ciudad ucraniana de
Sarny, en la región de Rivne, pegada a la frontera. El Ministerio de Defensa ruso confirma después un ataque de precisión contra un depósito militar en Rivne, con misiles del complejo Tochka-U destruidos. Del otro lado, Minsk y su entorno lo niegan todo: el ejército bielorruso, dicen, hacía
maniobras nocturnas con artillería. El asesor Arestovich remacha que fueron
ejercicios planificados y que no hay que preocuparse.
El teatro de Mariupol cambia de guion. El parlamentario ucraniano Serhiy Taruta asegura que el refugio antiaéreo
resistíó y que la gente que estaba dentro
permanece con vida. El diario vienés Die Presse lo recoge con el mismo tono: todos salieron vivos. Varios foreros dejan de hablar de matanza y empiezan a pedir imágenes: no las encuentran.
Un tuit de OSINTtechnical confirma que Washington comparte inteligencia con Kiev de forma oficial. Desde Moscú, el mediador Vladímir Medinsky suelta que Kiev propone un modelo sueco o austriaco: Ucrania desmilitarizada y neutral. El Kremlin, además, califica de
retórica inaceptable e imperdonable las palabras de Biden.
En Kherson se anuncia un Comité de Salvación por la Paz y el Orden, presidido por Kiril Stremousov, que dice que quiere garantizar el abastecimiento desde Crimea y estrechar lazos con Rusia.
En el frente, los partes que llegan al hilo dicen que Chuguyiv, en Járkov, queda bajo control ruso; que hay combate en Marinka y Sladkoe; que Izyum se corta por Kamenka. Los combatientes chechenos, según Novorosinform, rompen las defensas de la planta de Azovstal donde se atrincheraban unidades de Azov.
Se firman o se anuncian tres cosas más: Londres manda a Polonia el sistema
Sky Sabre y
100 soldados; Eslovaquia condiciona la entrega de sus S-300 a recibir Patriot a cambio; Human Rights Watch pide a Ucrania que deje de publicar vídeos de prisioneros de guerra rusos.
El rublo respira. Gazprom asegura que la víspera del 17 de marzo transitan
94,6 millones de metros cúbicos de gas hacia Europa, sin cortes. La planta nuclear de Zaporiyia pierde la conexión a una tercera línea eléctrica, aunque le quedan dos. La aerolínea de carga Volga-Dnepr deja de volar por las sanciones europeas. Y una votación en la ONU deja a
130 estados a favor de una resolución contra la glorificación del nazismo, con Estados Unidos y Ucrania en contra y España absteniéndose.
Un forero aporta comparativa de inflación: Rusia en el
12,5%, Australia 5,1%, Reino Unido 5,5%, Canadá 5,7%, Europa 5,8%, España
7,4% y Estados Unidos
7,9%. Otro saca los datos del Levada y el Washington Post: el
58% de los rusos apoyaría la guerra y el
23% la rechazaría. Y otro trae el recuento de la Fiscalía ucraniana:
108 niños muertos.
Dónde está la bronca
Bielorrusia es el campo de batalla nuevo. Unos sostienen que los ruidos son un ataque ruso sobre territorio ucraniano, con los vecinos oyendo el eco desde sus casas. Otros apuestan por ejercicios del propio ejército bielorruso. Un participante lo resume así:
lo más probable es que sea un accidente. Pero quien sabe, lo mismo es un golpe de falsa bandera ucraniano, o ruso, o norteamericano. Hay quien se queja de que la noticia la lanzan medios de la oposición bielorrusa y no hay que fiarse.
El vídeo de los helicópteros rusos disparando cohetes hacia arriba enciende otro rifirrafe.
Un forero sostiene que los pilotos se deshacen del armamento para volver rápido a base; otro le reprocha que está confundiendo un UH-60 con un Ka-52 y que los S-8 pueden ir lanzados por salva o guiados. Nadie mueve ficha.
El teatro también divide. Está quien se aferra a la versión de Moscú —que fue Azov el que lo voló— y quien pregunta por la pancarta de niños y la voladura interna. Un participante lo pone en duda con una pregunta: un refugio lleno de civiles y acaba bombardeado, sin más.
Y el ruido de fondo nuclear sigue. Un forero apunta que lo de ser nuclearizado no es un chiste para ningún dirigente, que sabe que se está suicidando. Otro responde que con seis ojivas no se destruye una base, sino la base y diez kilómetros a la redonda. El cálculo de bajas por población se lo reparten entre ciudades. Aquí también entra el enlace con la tesis de
Dugin sobre un campo de resistencia global frente al Occidente de Soros y compañía: unos lo compran y otros lo despachan como [?]americanización[?] de la sociedad.
Qué cambia respecto a antes
Dos cosas. Primera: la historia del teatro da la vuelta en pocas horas, de
cientos de civiles atrapados a
todos vivos. El asunto queda en el aire y los que pedían imágenes siguen sin verlas. Segunda: la alarma ya no está solo en Ucrania. Las explosiones en Bielorrusia meten una pieza nueva en el tablero y abren la pregunta de si Minsk acaba de entrar de facto en la guerra o si solo presta su suelo.
La negociación se mueve con titulares: el modelo sueco-austriaco que Medinsky atribuye a Kiev es lo más concreto que aparece en toda la jornada. Y el rublo, que se hundía, rebota.