Ceuta, Melilla y Canarias: el día después de una hipotética invasión
El planteamiento es incómodo y no admite medias tintas: ¿qué ocurriría el día en que las tropas marroquíes tomaran Ceuta, Melilla y hasta Canarias? La discusión arranca con una tesis incendiaria —que el ejército español está peor armado y menos motivado que el sirio— y a partir de ahí se despliegan todos los escenarios posibles, desde la rendición pactada hasta la resistencia numantina. La pregunta no es baladí: según un forero, el Tratado del Atlántico Norte
no cubriría Ceuta y Melilla con el artículo 5, mientras que Canarias sí. Esa asimetría jurídica marcaría la diferencia entre una crisis diplomática y una guerra abierta.
¿Están Ceuta y Melilla protegidas por la OTAN?
Según un participante, la respuesta corta es no. El acuerdo OTAN-España excluiría expresamente los territorios norteafricanos de la cláusula de defensa mutua. Canarias, en cambio, sí formaría parte del perímetro protegido. Eso significa que una invasión de Ceuta o Melilla no permitiría invocar el artículo 5, mientras que un ataque a las islas sí. Quienes han vivido en ambas ciudades autónomas conocen bien este detalle, que rara vez aparece en los titulares. La consecuencia práctica, según este planteamiento, es que España quedaría sola ante una agresión en el norte de África, con la OTAN mirando hacia otro lado o, peor aún, alineada con el agresor.
El papel de Estados Unidos, Reino Unido e Israel
Aquí las opiniones se dividen. Una corriente sostiene que
la OTAN apoya a Marruecos, lo que en la práctica significaría que Washington, Londres, París y Tel Aviv respaldan las pretensiones marroquíes. Otra corriente matiza: Marruecos solo obedecería órdenes de la potencia estadounidense, que a su vez actuaría en función de sus intereses estratégicos en la región. En medio del ruido, aparece una teoría que gana adeptos entre algunos: el mecanismo anglosajón-sionista consistiría en fortalecer los nacionalismos ultra de sus aliados y debilitar las estructuras nacionales de Europa y de los países árabes. El resultado sería un tablero donde España pierde territorio y Marruecos gana influencia, todo con el beneplácito de las cancillerías occidentales.
La correlación de fuerzas militares
El ejército español actual no es el del desastre del 98, pero tampoco sería una potencia disuasoria, según algunos participantes. Los mandos serían funcionarios que esperan a fin de mes y se escudan en que solo cumplen órdenes. Durante la DANA de Valencia, según esta versión, ningún soldado se movió hasta que llegó la orden del gobierno. Si los que mandan pactan con Marruecos la entrega de territorio, ni legionarios ni regulares moverán un dedo. Esa es la conclusión más repetida: la voluntad política pesa más que la capacidad militar. Y la voluntad política, a día de hoy, sería la de no enfrentarse a los aliados.
El precedente de la guerra de Melilla
La historia ofrece un espejo incómodo. En la guerra de Melilla, según un forero, la corrupción era de un nivel que ni nos podemos imaginar: los mandos españoles trapicheaban con los moros enemigos y hasta les vendían armas. Los soldados españoles, chavales pobres, mal alimentados, con poca instrucción, uniformes raídos y en alpargatas, sostuvieron el terreno. A pesar de las manifestaciones en España contra la guerra, se consiguió mantener el territorio. La lección es agridulce: incluso en las peores condiciones, España no perdió una sola guerra contra Marruecos. Ni siquiera la guerra de Melilla, con el país para el arrastre tras el desastre del 98.
El escenario de la entrega pactada
La hipótesis más repetida no es la de una invasión militar clásica, sino la de una cesión pactada. El gobierno de turno, ya sea PP o PSOE, no diría ni mu cuando Marruecos reclame la soberanía, según esta versión. La razón es simple: a los propios marroquíes que viven en Ceuta y Melilla les interesaría ser españoles, porque eso les da acceso a la UE. El día que no les interese, las quitarían y aquí no pasaría nada. Algunos añaden que ya hay millones de marroquíes viviendo en España, muchos con DNI español pero súbditos de Mohamed VI. La invasión no requeriría un desembarco: bastaría con la presión demográfica y la complicidad de las élites.
¿Qué pasará 15 años después?
La pregunta no es solo qué ocurriría el día de la toma, sino qué pasará después. Hay quien sostiene que, una vez tomadas Ceuta y Melilla, Marruecos intentará avanzar hacia la península, aprovechando que Francia tenga tensiones internas suficientes como para preferir no enfrentarse al Islam o directamente apoyarlo. Otros creen que Canarias será la siguiente pieza, y que la OTAN pedirá tropas a España para apoyar a Marruecos, con el gobierno español enviándolas sin rechistar. El análisis se atasca aquí: no hay consenso sobre si la resistencia sería posible o si todo está ya perdido de antemano.
La discusión deja un poso amargo. Los datos jurídicos, según un participante, son claros: Ceuta y Melilla no estarían cubiertas por el artículo 5. Los precedentes históricos también: España nunca perdió una guerra contra Marruecos, según esta versión. Pero la política actual, la dependencia de la OTAN y la demografía jugarían en contra. El día que las tropas marroquíes tomen Ceuta, Melilla y hasta Canarias con apoyo total de la OTAN, la pregunta ya no será qué ocurrirá, sino quién quedará para contarlo.