La Tierra plana y el bulbo de la ISS: la conspiración que niega la curvatura
En 2026, un bulo recurrente en foros de conspiraciones sostiene que la Tierra es plana y estacionaria, y que la NASA y SpaceX ocultan la verdad con CGI. La discusión, que acumula 6.700 respuestas en 113 días, ha derivado en un choque entre defensores del terraplanismo y escépticos que exigen cálculos. El núcleo del debate es la supuesta ausencia de curvatura en el horizonte y la imposibilidad de que el agua se curve.
El argumento principal: el agua no se curva
Quienes defienden la Tierra plana insisten en que
el agua en reposo nunca se ha curvado en ningún experimento, y que la gravedad es una fuerza «mágica» que no puede mantener océanos adheridos a una esfera giratoria. Según esta postura, si la Tierra fuese una bola, el agua debería caer o generar tsunamis constantes.
«No se ha logrado a fecha de hoy 2026 conseguir que el agua en reposo se pueda curvar», afirma un mensaje destacado. Frente a esto, los críticos responden que la gravedad actúa hacia el centro de masas y que la rotación terrestre es demasiado lenta para vencerla, y que los experimentos de laboratorio con esferas giratorias no replican la escala planetaria.
La ISS y el engaño del CGI
Otro frente es la Estación Espacial Internacional. Se alega que las imágenes de la ISS son
generadas por ordenador y que los paseos espaciales se ruedan en piscinas. Un participante señala que la ISS «de los lunes» y «la de los domingos» muestran inconsistencias, y que las fotos de la Tierra desde el espacio son «boñiga». La respuesta técnica llega con cálculos: para generar gravedad artificial en una nave de 50 metros de radio haría falta girar una vez cada dos segundos, lo que desintegraría la estructura.
«La gravedad artificial se genera girando toda la nave respecto de un centro», explica un mensaje, detallando que la ISS actual no soportaría esas fuerzas.
El horizonte y la refracción
La controversia sobre el horizonte es constante. Los terraplanistas afirman que los barcos no desaparecen bajo el horizonte, sino que se
comprimen ópticamente por refracción. Un vídeo muestra un barco que, al hacer zoom, cambia de nombre: primero «TALLINK» y luego «VIKING LINE», lo que un participante interpreta como prueba de que el zoom altera la realidad. Los escépticos replican que la refracción no puede ocultar la parte inferior de una torre de refrigeración, y que la desaparición gradual es incompatible con un plano.
«La refracción de verdad no comprime nada», zanja otro mensaje.
Eclipses y presión atmosférica
Los defensores del modelo esférico plantean preguntas concretas: ¿cómo explican los eclipses lunares en un plano? ¿Por qué la presión atmosférica disminuye con la altitud? Un participante responde que la presión se debe al peso del aire y que la gravedad la mantiene unida a la Tierra. Los terraplanistas evitan estos puntos y recurren a
vídeos de YouTube y a la descalificación. La discusión sobre los eclipses deriva en que en Huelva no se vio el eclipse y en Orense sí, lo que consideran incompatible con un plano cartesiano.
La conspiración masónica y el negocio del miedo
El debate también toca el terreno de la conspiración. Se afirma que la bandera de la Antártida, con un azul intenso y un isotipo masónico, revela la influencia de sociedades secretas.
«Iluminados en la podrida mentira», dice un mensaje. Otros señalan que el terraplanismo perjudica a quienes se opusieron a las medidas sanitarias durante la pandemia, al asociarlos con teorías absurdas. La discusión deriva en burlas mutuas y en la exigencia de pruebas de curvatura que nunca llegan.
El dato que descoloca
Tras 6.700 respuestas, ningún participante ha aportado una medición directa de la curvatura terrestre. Los terraplanistas exigen una foto del «domo» o del «borde» de la Tierra. Los escépticos piden cálculos que refuten la esfericidad. El intercambio sigue estancado:
ninguna de las dos partes ha movido su posición un ápice. La única certeza es que el agua sigue sin curvarse en un vaso, y que la ISS sigue orbitando, según los datos oficiales, a 400 kilómetros de altura.